Me encanta...

...amanecer entre tus brazos luego de una noche de lucha, tu brazo debajo de mi pecho izquierdo, sintiendo la tibieza de tu piel, luego, al darte la espalda, siento como te pegas a mi, tu cara en mi espalda, siento tus labios, tu cuerpo adherido al mio, y luego tus manos bajando hacia la divina oscuridad...
Todos somos un poco la oscuridad de la noche en pleno día. Todos formamos parte de la enfermedad general, llamada vida.
Augusto Roa Bastos. Madama Sui.
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